Podemos Sanlúcar quiere expresar su repulsa ante los graves acontecimientos producidos el pasado sábado 7 de octubre en la plaza del Cabildo, donde unos vecinos agredieron verbalmente y violentaron la acción de un ciudadano cuando realizaba una “instalación” de apoyo a la convocatoria del Manifiesto “blanco” con el título HABLEMOS – PARLEM. Dicha acción estaba convocada en todo el país por la negociación política, para resolver un problema de carácter político: la necesidad de establecer un proceso dialogado entre los gobiernos del estado y el Autonómico catalán.

Ni entendemos ni compartimos las reacciones acaloradas, reaccionarias y coercitivas, sin dejar expresarse con libertar una posición ampliamente legitimada en concentraciones realizadas en todas las grandes ciudades del estado, por parte de unas pocas personas de ideologías poco democráticas y autoritarias que aprovecharon la situación para liderar una coacción, enfrenándose a otros viandantes que pedían respeto por la acción reivindicativa del compañero Ginés.

La sorna, la burla, el desprecio y “la ignorancia” cateta se dieron cita en un día triste para la localidad de Sanlúcar de Barrameda, tolerante y abierta, donde un grupo reducido de personas, insensibles a la democracia y a la tolerancia, humilló y puso a Sanlúcar en un lugar innoble que no se merece.

Denunciamos la utilización que el partido más corrupto de Europa y calificado por los jueces como organización criminal y asociación ilícita, el PP, está haciendo de la legitima reivindicación del pueblo catalán de defender su soberanía, al igual que Andalucía la defendió el 4 de Diciembre de 1977 o el 28 de febrero de 1980. Su nefasta actuación desde hace diez años de desprecio al pueblo catalán, con fines puramente represivos y electoralistas, fomenta con estas acciones y actos públicos la promoción y exaltación, junto con la extrema derecha y organizaciones fascistas, una animación españolista y anticatalanista, fábrica de nuevos independentistas, fuera de contexto, con métodos judiciales, represivos y violentos para resolver un problema de carácter exclusivamente político: el derecho a decidir, que pueblos como el de Quebec en Canadá o Escocia en Gran Bretaña solucionaron con referéndums pactados y negociados con sus estados de forma democrática y sin traumas de fractura.

Por todo ello, llamamos a la cordura y al derecho a HABLAR y decidir en todo aquello que afecte a la ciudadanía, al pueblo. Porque la democracia es el gobierno del pueblo por el pueblo y el derecho de éste a expresarse democrática y libremente.