Nuca comento en Facebook, pero esta vez me lo voy a permitir.

La palabra política es un vocablo que deriva de “politeia“. Así llamaban los griegos a la “Teoría de la Polis” (ciudad). También está íntimamente ligada a la paideia es decir “La Educación”. De allí el término paid-agogia, pedagogía que significa conducir al niño de la mano por el camino de la vida. (Diccionario Etimológico).

En los centros educativos enseñamos a nuestro alumnado “política” todos los días y desde el minuto uno de cada día, pues intentamos enseñarles el respeto cuando otro compañero habla, escucharle aunque tenga opiniones distintas, entablar diálogos razonados, resolver los conflictos de convivencia con palabras y no con violencia (Programa Escuela de Paz), respetar al alumnado de distinta raza o religión (Declaración de los Derechos Humanos), conmemoramos y debatimos sobre los derechos fundamentales escritos en nuestra Constitución (esto se hace todos los años por Decreto del Ministerio) y en nuestro Estatuto de Autonomía (por Decreto de la Junta de Andalucía), realizamos actividades interactivas, redacciones, entrevistas y trabajos de documentación sobre su propio entorno familiar, de su barrio, de su ciudad y del mundo en general (por si no lo sabéis, en su entorno suele haber personas en paro, desahuciados, divorciados, etc., etc., etc.). Les enseñamos a expresarse libremente respetando la imagen y el honor de sus compañeros y compañeras (Declaración de los Derechos del Niño – ONU) y así podría seguir un buen rato más, pero creo que es evidente que enseñamos “política” todos los días y para más indicación, hablamos muchas veces de democracia, pues en metodologías cooperativas este sistema de decisión en grupo es el más extendido, lo siento.

Lástima que luego en muchas casas se les enseñan, muchas veces por el ejemplo de sus padres y familiares, otras cosas “políticas” que no se parecen en nada a las que les enseñamos en los centros educativos. De modo que, efectivamente, todos y todas las docentes somos culpables de enseñar “política” en clase. ¡Ah, y en los recreos! De modo que id buscando a quien nos sustituya cuando nos echéis y procurad educar a vuestros hijos e hijas en casa, porque en los centros educativos ya no se enseñará política. Gracias.

Manuel Comesaña Romero, 11 de octubre de 2017.