Hoy me he levantado otra vez con el dolor de la víctima de 15 años a la que violaron en grupo, metido en las entrañas.

Ayer vi en los medios de comunicación como la volvían a reviolar, como la reducían a ser esa chica que animaron a denunciar, tras pasar equis días del suceso. Mientras ellos volvían a ser reconvertidos como en el caso de la manada, en víctimas, que por un presunto delito, que a saber tú qué pasó iban a la cárcel y veían truncadas sus carreras futbolísticas.

Hasta cuándo el sufrimiento de las mujeres va a ser despreciado por esta sociedad patriarcal.

Los hombres en grupo se permiten destrozar no solo el cuerpo, sino el alma o como cada cual quiera llamarlo, de una mujer joven, marcarla de por vida y es ella la que socialmente es puesta en cuestión, ellos los victimizados.

Las mujeres que hemos sido violadas y no hemos muerto, nunca cerramos esas heridas, solo aprendemos a vivir con ello y eso tras un largo proceso de dolor intenso en el “alma”, que te cambia para siempre, no es que te vuelvas ni mejor ni peor, pero aquella que fuiste antes de que te sucediera eso, ya no vuelve jamás, las malas noches, las pesadillas, los llantos irrefrenables y sin saber explicar porqué, porque pueden aparecer a destiempo, es tanto el dolor que hay que aprender a sobrellevar. Por eso se necesita apoyo psicológico precisamente para poder vivir con ello.

Cuando una víctima pide justicia nos reconforta a todas, pensar que por fin se va a hacer justicia. Cuando se ataca a la victima por dar el paso y atreverse a denunciar, nos vuelven a reviolar a todas.

Vale que no creemos en la cárcel para reconducir a violadores, pero tenemos claro que han de estar recluidos para que no dejen más víctimas en el camino de su vida.

Igual habría que crear centros específicos para violadores, agresores, asesinos de mujeres, ya que son el fruto de esta sociedad patriarcal. Y deberían ser tratados por especialistas en traumas patriarcales, es decir no solo psicólogas o psiquiatras, sino que tengan también un minimo de preparación sobre la violencia de género.

Y no deberían ser recluidos con fecha de salida, la salida solo se debe de producir cuando estos hombres entiendan que una mujer es una persona a la que tienen que respetar. Habrá casos que pasen su vida recluidos, pues la sociedad garantizaría menos personas con sus vidas rotas.

Hasta cuándo se nos va a estar violando a las mujeres.

Dicen que no es necesario el feminismo, que ya estamos en igualdad.

Y todos los mensajes que recibimos a través de todos los medios, siguen relegándonos al papel de objetos sexuales, en el que nuestra única prioridad debe ser mantenernos jóvenes, delgadas y guapas.

Todas las demás facetas, de ser alguien, decidir, pensar, la de ser dueños de todo, incluso la “libertad” de violar, agredir o matar les pertenece a ellos.

Así, nos lo muestran diariamente a través de películas, literatura, anuncios (aquí se llevan la palma), el arte, la cultura, incluso en el material docente.

Por eso estoy de acuerdo que ella es la víctima y que ha de encontrar justicia para ayudarla a poder seguir viviendo, pese a ello.

Pero ellos son “pobrecitos” que se han creído el mensaje que reciben por todos los medios de esta sociedad patriarcal, de que las mujeres estamos ahí solo para eso para satisfacer todos sus deseos, aún cuando no quieran porque lo que ellos tienen es como una “varita mágica” que al final les va a gustar.

Y no, no nos gusta ni al principio, ni al final.

Por eso no solo ellos son culpables, el patriarcado también, va siendo hora de ir cambiando la raíz del problema y no generar más violencia contra las mujeres.

Paqui Atienza.